
“Al mirar hacia adelante, en este momento la conversación es sobre el inicio de un impulso. Contamos con una amplia gama de dispositivos, tenemos algunas aplicaciones únicas, los desarrolladores se están moviendo en nuestra dirección, estamos viendo este impulso de aceleración, y eso es todo bueno“.
Esas fueron las palabras tranquilas de Stephen Elop, en el CES de este año en Las Vegas, cuando le convencieron para meterse en una entrevista de 30 minutos en su agenda ridículamente ocupada.

El año pasado la mayoría de los expertos habían descartado a Nokia. Pues los mercados emergentes no suponían un éxito para la finlandesa, sus acciones bajaban, las ventas de sus teléfonos insignias no llegaban a lo esperado y Stephen Elop el nuevo director general, colocado ahí el pasado Septiembre de 2010, se preguntaba por qué había dejado de Microsoft.
Luego vino la hora de despertar, si no hacían algo al respecto, la empresa estaría en un serio problema, de hecho ya lo estaba. Elop había sido lanzado en paracaídas para salvar a Nokia, para intentar darle la vuelta, para que se pataleara, gritara y luchara hacia la nueva era, esa en la que deseen ser la nueva competencia de las feroces compañías Apple, Samsung, HTC…etc.
Ahora antiguos socios de Nokia, ahorradores están casi a secas, Sony Ericsson acaba de convertirse en Sony, Motorola ha sido comprado por Google y Palm finalmente ha sido cerrada.
Según Elop: “En un año a partir de ahora, quiero cambiar la historia. Habrá un gran debate furioso sobre él, pero tenemos una perspectiva más equilibrada hay un tercer contendiente que está claramente en el juego.”
Eso es posible, Elop considera que debido a los dispositivos que producirán y su liberación, junto con la ayuda de un determinado sistema operativo móvil con una importante fuerza, el mundo de la tecnología irá por detrás de ellos.
En definitiva confía que estos atisbos de claridad, signifiquen en la resurrección definitiva de la marca finlandesa.

Vía: Pocket-lint

